Se ganó dos advertencias al principio de la sesión y a punto estuvo de ser expulsado Puso en entredicho la legalidad del sistema elegido para sacar adelante los convenios
15 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?acía más de tres años que Manuel Velo no tenía que ejercer el papel de miembro de la oposición en el pleno, pero el jueves demostró que aún tiene muy fresca en la memoria su etapa en ese bando de la corporación. Nada más comenzar la sesión, el concejal logró exasperar al alcalde de tal forma que a punto estuvo de ganarse la expulsión. Eso sí, en los puntos tratados fue fiel al Ejecutivo y coincidió con BNG y PSOE en todas las votaciones. Su intención se veía venir cuando, después de que el alcalde anunció el inminente inicio del período de exposición públicas de los convenios a firmar con Eroski y Lyc, solicitó un turno de palabra: «Os puntos da orde do día son para falar deles e reivindico o dereito ao debate». De poco sirvió que Deira le advirtiera de que, en su momento, se convocaría un pleno extraordinario para debatir ambos convenios, ya que el independiente le respondió: «Estes acordos foron o motivo da ruptura do tripartito e quero falar deles». Y el alcalde le permitió hablar, hasta que el edil recordó cómo se negoció el pacto: «Eu púxeno a vostede aí, lembro cando veu á miña casa a falar do futuro goberno de Boiro». Ante estas reflexiones, que nada tenían que ver con el orden del día de la sesión, Deira optó por advertir a Velo: «Sei que hoxe hai mar de fondo, pero o pleno vai ir adiante aínda que o teña que expulsar». Pero Velo no se amedrentó y entregó un documento al secretario exigiendo que fuera leído. Se trataba de un informe en el que se ponía en entredicho la legalidad del sistema elegido por el Gobierno para sacar adelante los convenios. Al impedir la lectura de este documento, Deira propició que el independiente vertiera una nueva crítica: «Un alcalde nacionalista do País Vasco nunca lle regalaría 20 millóns de euros a unha empresa galega». Estas palabras le valieron la segunda advertencia de expulsión, y poco después llegó una tercera, que no llegó a materializarse, puesto que, según el reglamento, tendría que ser la definitiva. Quizá influyó que el público presente en la sala abucheara, aunque no con demasiado ímpetu, al alcalde. Pese a que el resto de ediles vivieron este episodio en silencio, Velo no se olvidó de Juan Jesús Ares, a quien acusó de haberlo dejado tirado. Pese a que el pleno comenzó así, Velo se calmó y el resto de la sesión transcurrió con normalidad.