ARA SOLIS | O |

06 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

ES CURIOSO que a un monte como el de Chan das Lagoas, en Berdeogas, se le haya bautizado precisamente como algo llano. Y llano, llano, no es. Sí, forma una especie agradecida de planicie tras tanta subida que durante mucho debió de ser más bien desagradecida, pero asimismo es la forma, un poco más inclinada, del monte que divide Carreira de Vilar Ramilo, y no por ello se apoda Chan de Meda, sino Pico. Disquisiciones sobre el sexo de los ángeles al margen, el Chan das Lagoas es el último hito para esa insólita y -posiblemente- casi inexistente raza de los cazadores de montes. Cazadores comodones, porque el alto siempre ha estado ahí, pero nunca con ese pedazo de carretera de dos kilómetros de estado inmaculado que, quiérase que no, facilita la labor a los avistadores de paisajes. Es fácil: carretera Berdoias-Baíñas, a la derecha, bien indicado. Arriba, sin duda, hay paisajes. Todo alrededor. Llanos, distintos. Lo del chan debería de ir por eso, precisamente. Lo de las Lagoas, sin duda el topógrafo local Modesto García lo conoce al dedillo. También hay un radar: el tercero más potente del mundo en su especialidad, que es la marinera. Impone. Funciona hace muy poco. Emite un leve zumbido. Así: zum-zum. Provoca una rara sensación, como si cada zum fuese un barco que acaba de pillar bajo sus ondas. Cosas raras, producto de la altura. Pero, para lo que sin duda vale el Chan das Lagoas es para concentrar, en un abrir, girar y cerrar de ojos, la nueva imagen de la Costa da Morte. Buena parte de sus 360 grados están ocupados por parques eólicos, por centenares de molinos de viento. Eso es lo que hay, y lo que viene, con alguno al lado, en construcción. También se ve Fisterra, a lo lejos, desde ópticas traviesas, como el Pindo, y Camariñas, y el límite de Soneira con Xallas, y el embalse, semivacío. Y un cielo enorme, hermoso, llano, chan .