Análisis | Un sector en regresión
28 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?n Muxía, la edad media de quienes viven del mar supera los 40 años. Quienes contribuyen a bajarla suelen ser familiares de los dueños de los barcos: hijos o sobrinos. Ya no es fácil encontrar tripulaciones, y muchas veces hasta los propios familiares eluden la invitación a seguir con el negocio familiar. Son muchos los jóvenes procedentes de familias marineras que buscan trabajo en las ciudades. Los que tienen estudios universitarios ni consideran la posibilidad de regresar a la gamela a lidiar con nasas y pulpos. Y es que la pesca ha dejado de ser atractiva. Si se sale a navegar y no hay capturas, como le sucede estos días a buena parte de la flota del pulpo, no hay ingresos. Y si no hay dinero, no hay interés. Son muchos los patrones que se tienen que buscar fuera de Galicia y fuera de España a sus tripulaciones. Los inmigrantes está supliendo en ocasiones el trabajo que antes hacían los locales, pero muchos no se quedan y las vacantes regresan a los barcos. La dura vida del mar ya no interesa a los que han conocido las dulces mieles del trabajo a resguardo de las inclemencias meteorológicas. Sólo en casos contados existe cierta presión para tratar de entrar en la profesión. Así, el alza continua del precio del percebe es la causa de que el oficio se haya convertido, para algunos, en una forma atractiva de ganarse la vida. La cosa cambia mucho a la hora de enrolarse en el cerco o de embarcarse todo el día para volver a puerto con unas cuantas fanecas. En Camelle, el año pasado hasta 15 propietarios se acogieron a los planes de prejubilación. Las ayudas que da la Xunta sirven para salir del mar, no para entrar en él. «Antes igual había algún que lle gustaba o negocio, aforraba como mariñeiro e cando podía compraba un barco de segunda ou terceira man para facer negocio, pero agora eses barcos cómpraos a Xunta, e ninguén ten 200.000 euros para facerse un novo», explican desde una cofradía. Así las cosas, las perspectivas de la bajura no se presentan halagüeñas. La reconversión significa, una vez más, desaparición.