ARA SOLIS | O |
05 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA COSTA da Morte es una potencia en playas, como diría el señor Paco, ese personaje que durante tanto tiempo paseó Carlos Blanco por los escenarios gallegos. Pero, a pesar de la cantidad y de la variedad, los amantes del sol, el mar y la arena tienen muy claras sus preferencias. Razo, en el municipio de Carballo; Balarés, en el de Ponteceso; Langosteira, en el de Fisterra, y los arenales urbanos de Caión, Malpica o Laxe figuran entre los más concurridos de la zona. Así, no es difícil ver a lo largo del verano cómo se repiten las escenas de caravanas y problemas de aparcamiento de los que ya tuvimos la primera muestra el domingo. Y, sin embargo, a muy poca distancia de cualquiera de esas playas hay otras en las que todas esas dificultades brillan por su ausencia. La Costa da Morte está salpicada por pequeñas y recónditas calas como cualquiera de las que se reparten a lo largo del litoral muxián; playas de mediano tamaño, como Reira, en Camariñas, y largos arenales como el de Traba de Laxe o Rostro, en Fisterra, que distan mucho de las aglomeraciones existentes en otros puntos. Por eso, para disfrutar de una jornada de sol sin agobios basta simplemente con planificar un desplazamiento de unos pocos kilómetros que, además, seguro que en muchos casos permite descubrir nuevos y preciosos parajes, sobre todo en este mes previo a la llegada masiva de turistas dispuestos a ocupar no sólo las plazas hoteleras o los apartamentos que se alquilan en cualquier pueblo de costa, sino también esas primeras y grandes urbanizaciones que se están construyendo a lo largo de la Costa da Morte. En estos días de junio, los más largos y, al menos por el momento, los más calurosos del año, las playas de las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra son una excelente opción para combatir las altas temperaturas sin sucumbir al aire acondicionado.