BERRO SECO
25 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.ES TRISTE contemplar un desmantelamiento. De lo que sea. Edificios viejos que se derrumban. Barcos que se desguazan. Tiene siempre un tinte de decrepitud y de muerte, de fracaso. Ayer las máquinas empezaban a desmontar el astillero de la Sicar en Cee. Y esa sensación seguía presente con más intensidad, tal vez porque en la Costa da Morte cuesta mucho encontrar una empresa medianamente importante y porque no estamos para perderlas. Sin embargo, el desmantelamiento de la Sicar es el espejo en el que debe mirarse la comarca. Vivimos en un momento de renuncia generalizada a la industria. Los grandes capitales prefieren los beneficios instantáneos del cemento. Tienen menos riesgo, aunque también menos futuro. El suelo, como el petróleo, tiene un límite. Las empresas generan pueblos vivos, el cemento colonias estacionales de turistas. Vamos por ese camino.