ARA SOLIS | O |
10 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.POR SI no se han dado cuenta, el verano está a la vuelta de la esquina. Falta algo más de un mes para que comience oficialmente, pero lo cierto es que estos días de sol y calor empiezan a traer buenos recuerdos. Y malos también. Y no me refiero a los kilos de mas ganados durante el último invierno, esos que antes disimulábamos, pero que el biquini traidor sacará a la luz sin ningún pudor, ni a la celulitis, ni a esas chorradas -en el fondo lo son- que sacan de quicio a más de uno -sobre todo a ellas-. Los malos recuerdos son esas playas fantásticas de la Costa da Morte -agua helada sí, pero fantásticas- que todos los años están iguales. Y ése es el problema. Llega el verano y los arenales están sin preparar. Sucios -lo peor-, con malos accesos y sin ningún tipo de servicio para los visitantes. Y todos los veranos, ante las críticas, sus responsables prometen mejoras que, aseguran, se acometerán después de la temporada veraniega para evitar las molestias a turistas y vecinos. Pero pasa la temporada y nadie parece acordarse de que las playas de la Costa da Morte necesitan que alguien se ocupe de ellas. Que alguien instale papeleras -y las vacíe cuando estén llenas, claro- y retretes portátiles -y que los limpien y mantengan abiertos, porque cerrados no sirven de nada-. Que arreglen los accesos y se preparen zonas de aparcamiento, que mantengan la arena limpia -esto va también por aquellos a los que les gusta dejar su rastro de basura allí a donde van-, que se instalen puestos de socorristas... A día de hoy todavía hay un montón de playas que están exactamente igual que el año pasado o algo más llenas de porquería y no parece haber muchas posibilidades de que la situación mejore. El verano está a la vuelta de la esquina, aunque muchos parece que no se han dado cuenta todavía. Y después se extrañan de que los turistas huyan hacia el sur.