Felipe Senén pretende salvar el legado del Alemán de Camelle

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Liderará a un grupo de intelectuales para evitar que se pierda la obra de Man Cree que el museo constituye un recurso cultural y económico que hay que cuidar

03 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?l etnógrafo y técnico cultural de la Diputación, Felipe Senén López, encabeza un grupo de intelectuales que promoverán diversas acciones para salvar el legado de Manfred Gnädinger, el Alemán de Camelle fallecido el 28 de diciembre del 2003, en plena crisis del petrolero griego hundido frente a las costas gallegas. Senén López Gómez lamenta el estado en que se encuentra el legado del Man, al que considera el gran icono del Prestige , un ejemplo de ecologista integral y un activista antiglobalización. El grupo que lidera este intelectual denuncia que el legado del artista está totalmente desprotegido, ya que al margen de que no se han tomado medidas para evitar su deterioro y destrucción, incluso ha sido objeto de daños por parte de vándalos. Además, algunas personas que se adentraron en el museo de Camelle se han llevado algunas de las rocas que Man había trabajado o había incluido en alguna de las figuras. Este colectivo denuncia, que, de momento, no se han tomado medidas para evitar la pérdida de un conjunto artístico que constituye un gran recurso cultural y económico para Camelle y Camariñas que está sin aprovechar. «Non queremos que todo isto quede na teoría. Temos que pasar á práctica», expresó el técnico de la Diputación y ex director del museo arqueológico de A Coruña. Felipe Senén indica que hay que rehabilitar todos los elementos iconográficos, reponer las pinturas con las que Man trataba de humanizar las obras «horrorosas» que se levantaron en el entorno y recuperar todos los trabajos de realizados con materiales devueltos por el mar. La herencia de Man no es pequeña, pues además de sus rocas pintadas formando esculturas, miles de aforismos y gran cantidad de libretas llenas de dibujos dejó 120.000 euros en la oficina de Caixa Galicia para el mantenimiento de su obra. Esta cantidad es reclamada por el Estado porque no hay herederos. El dinero que el artista recaudó durante su vida con la esperanza de que sirviese para perpetuar su museo tendrá otros fines y las figuras del alemán se van destruyendo.