Reportaje | Los juegos de naipes arrasan en la Costa da Morte La costumbre hace que imágenes habituales pasen desapercibidas, como la pasión por las partidas de cartas, que cada día ata a la silla del bar a miles de adeptos al tapete
01 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Hace poco más de un mes se entregaban en el hotel La Marina, en Cee, los premios del campeonato de truco. No es algo nuevo. La competición, encarnizada, comenzó a rodar en 1992, y desde entonces son muchas las parejas que se ven las caras, durante los campeonatos, en el bar del establecimiento. Aquello empezó en el 92, pero podía haberlo hecho mucho antes. Cualquiera que se dé un paseo por la tarde por los bares de la localidad en la que viva se dará cuenta de que la Costa da Morte está llena de tahúres, de personas que, si esto fuera las Vegas, podrían ganarse la vida jugando a las cartas. Aquí es más difícil porque, para empezar, pocos ponen dinero encima de la mesa. Lo que cuenta es el orgullo de ser el mejor. Lo de Cee es un ejemplo que se ha llevado a la máxima expresión en Muxía, donde tienen pensado poner a andar una liga que tiene como objetivo extenderse a toda la comarca. También allí triunfa el truco que, como se ve, levanta pasiones en la comarca de Fisterra. Pero el deporte nacional en el resto de la Costa da Morte es, indiscutiblemente, el tute. En Bergantiños ni se discute su absoluta supremacía, de la que queda constancia en las interminables y reñidas partidas de bares clásicos como el Rosalía o el Galicia o en el desaparecido Flor de Té. Pero casi en cualquier bar o cafetería se puede ver como los parroquianos juran cuando son cogidos en un renuncio o cómo le brillan los ojos al que acaba de cantar las cuarenta. La pasión es tanta que, a base de observar partidas en Carballo, Henrique Guerra ha escrito y publicado un libro sobre el vicio lúdico local. Cuenta el autor que según estadísticas de la Federación Española de Mus -como se ve hay federaciones de todo-, la pasión por el mus y el tute corre pareja en España. Hay unos 4 millones de españoles adictos a cada juego, y dice Guerra que en torno al diez por ciento de los gallegos podrían tener el virus en sus cuerpos. Otro de los datos curiosos que aporta Guerra es un estudio de Heraclio Fournier -sí, el fabricante de cartas-, según el cual el 95% de los hogares españoles cuenta con una baraja. En la Costa da Morte la cifra puede mejorar incluso la media nacional. ¿Tendrán libros en el 95% de los hogares? Habría que verlo. En Baldaio, dice el autor, tienen el tute, en un local, casi como una religión. Y no sólo allí, en todos los municipios las partidas se eternizan en las mesas y raro es el establecimiento de la zona que no ha organizado, alguna vez, su propio campeonato de tute.