Estadística

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

09 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

VISTOS LOS datos estadísticos sobre nacimientos y matrimonios que el Instituto Galego de Estatística arroja sobre la comarca como un chaparrón de invierno, no queda otro panorama que irse y hacer crecer otra de estas frías réculas de números: la de la emigración. En alguna ocasión -bueno, muchas veces, no es ninguna proeza- hemos lamentado la sucesión de análisis negativos que mes a mes aparecen sobre la comarca: en algunos de los múltiples estudios -hay que elaborar, ya un I nforme sobre os informes sobre a Costa da Morte - educativos, industriales, de salarios, de infraestructuras... siempre quedamos mal, o vamos a peor, en algún lugar. Para alegrar el día. Con las estadísticas numéricas, las que se cuecen en Santiago con lo que remiten los concellos, y que a veces vuelan a Madrid para asarse en el Ine, lo mismo. Véase lo visto ayer o anteayer en este diario: un 65% menos de nacimientos que hace treinta años, y casi un 60% menos de matrimonios. Aceptando que la gravedad de esto último es, cuando menos, discutible -no es sólo que la gente quiera o no quiera casarse, es que hay menos gente y los que hay se van- y relativa, la bajada tan fuerte de la natalidad sí que lo es. En fin, no es nuevo que España está a la cola de este índice en Europa; que Galicia, con Asturias, lo está de España. ¿Estará la Costa da Morte a la cola de Galicia en índice de natalidad? Si no es en el primer puesto, no le va a andar lejos. En los puestos de envejecimiento sí está (estamos) a la cabeza, toma victoria senecta. Y esto es lo que tenemos. Debajo de una inocente fila numérica, casi un ábaco municipal, se esconde una certera radiografía de lo que somos y adónde vamos, sin que sea necesario que un sociólogo nos lo demuestre. Así que, señores y señoras, para levantar el país y la comarca, ¡a casarse y a criar niños! Salud y suerte.