PASABA POR AQUÍ
08 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EN LA Costa da Morte hay estos días mucha gente preocupada por los cortes. Los faciales, esos mitológicos de la sonrisa del payaso con los que se recrea el imaginario popular. Hay otros cortes, bien más reales, que a fuerza de costumbre, pasan casi desapercibidos. Nos hemos acostumbrado a que nos falte la luz cada dos por tres, y sólo nos enfadamos cuando el despropósito cae, por ejemplo, en medio de las fiestas patronales. Tampoco es extraño, en muchos sitios, levantarse por la mañana y ver que del grifo no sale más que un ruido lejano: la típica reparación de la que nadie avisa. Además, es frecuente también que se corte la emisión en casi todas las cadenas de televisión, que se corten las llamadas en las zonas sin cobertura o donde siguen con el TRAC. A este paso lo más probable es que a más de uno se le corte la digestión del cabreo con tanto fallo de suministro.