ARA SOLIS | O |
08 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.En las pistas deportivas que el Concello de Carballo habilitó en la zona de O Chorís y que el instituto Alfredo Brañas comparte con los ciudadanos en general se han instalado unas señales por las que se prohíbe acceder a estas instalaciones con perros y/o bicicletas. El gobierno municipal de Carballo quizá se ha planteado una experiencia piloto en O Chorís, casi en el extrarradio, para ver si es capaz de prohibir cosas en el jardín del centro, que, dicho sea de paso, ni está en el centro ni nada. En ese espacio cuya palmera salvó la oposición hace ya meses todo se permite. Por allí andan bicicletas, perros, autobuses de donación de sangre, vehículos municipales varios y turismos particulares. Lo que se precise. La plaza es grande y hasta que no se haga el subterráneo debe ser que no hay donde meterse. ¿Por qué el coche de un conselleiro tiene que plantarse frente a las escaleras de la Casa Consistorial y no puede quedarse en la calzada? ¿Qué motivo puede haber para que la Policía Local cruce la plaza con el coche? ¿Es que no saben los responsables municipales que los autobuses, incluso los del centro de transfusión pueden perder los frenos, y marcharse cuesta abajo? Si por las pistas de O Chorís no pueden circular bicicletas ¿por qué pueden hacerlo los vehículos a motor por el jardín municipal? La plaza no es para automóviles de ningún tipo y no debería serlo ni los jueves o los domingos de feria. ¿O es que no se han dado cuenta de que allí juegan muchos niños? Quizá no y por eso tal vez proceda aclarar que lo que llamamos niños son en realidad ciudadanos de diversas medidas, pero más bien de talla pequeña, que además y, sobre todo, no votan. Y no hablemos de la calle Coruña, que es peatonal a partir de las seis de la tarde, aunque sólo para algunos a los que les avergüenza retirar la valla o para los que saben leer.