PASABA POR AQUÍ
06 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.ESTAMOS EN una época en la que cada cual reclama lo que le corresponde. Lo que cree que le corresponde. Lo de los catalanes es un ejemplo, pero también pasa a nivel menor. Son muchos los ayuntamientos que piden más financiación y más competencias, y que se eviten injerencias en sus modelos urbanos. El problema de ese modelo es la falta de control. Así, mientras cada uno pide que le den cancha para diseñar su propio futuro, desde otros organismo se solicitan cosas como un plan general para toda la Costa da Morte. El debate se presenta interesante: ¿Hasta dónde se puede llegar en los ayuntamientos? Lo que reclaman hoy las ciudades lo pedirán mañana los pueblos más pequeños. El minifundismo municipal tiene sus riesgos, en cuanto que puede crear diferencias de trato y servicio entre personas que viven prácticamente al lado. ¿Hay madurez política para que cada uno haga lo que quiera?