Le puede pasar a usted

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

24 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

PARA LA mayor parte de la gente, es algo secundario que un museo carezca de accesos para minusválidos. También lo es que su restaurante preferido sea un muro infranqueable para los usuarios de sillas de ruedas. Seguramente ni lo ha pensado. Tampoco parece muy importante, en el día a día de una persona que puede valerse por sí misma, que exista un servicio especial de rehabilitación en el hospital comarcal. Las aceras rotas, los elevados bordillos, no dejan de ser cosas antiestéticas y poco más. Hay que pensar que, de repente, para cualquiera, todos esos detalles en los que no se piensa pueden pasar a convertirse en el centro de una vida. Ese bordillo puede ser un drama. Para cualquiera. Porque cualquiera puede sufrir la mala suerte de un accidente de coche o de una mala zambullida. La Costa da Morte no tiene nada para hacer más llevaderas las minusvalías. Ya es hora de empezar a pedirlo.