ARA SOLIS | O |

20 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

HACE UNOS días nos enterábamos, mediante oportuno y esclarecedor reportaje de Nacho Mirás, de que el nombre que más llevan las vacas en toda Galicia es Paloma . Bien, a servidor de ustedes, que nació entre vacas -entiéndase como figura literaria- propias y ajenas, como nacían otros tantos y también nos criábamos falándolles y hablándoles, estas noticias, que pueden parecer inocuas al profano, me hacen pensar que en cómo pasa el tiempo. En efecto, igual que nos sorprendió en su día la profusión de Jessicas , Jonathans , Máikels o Estevens , signo inequívoco de la modernidad mal entendida, el hecho de que ahora nombren al animal como Paloma , Cuca , Lucera , Marquesa o incluso Letizia -con zeta, pero qué sabrá la vaca de consonantes interdentales- nos anuncia la revolución nominal en las cuadras. Y que lo demás es pasado. Igual que Peete Seeger preguntaba a dónde se han ido todas las flores cuando los sesenta se marchitaban -y los soldados morían en la guerra, pero esa es otra historia-, servidor pregunta a dónde se han ido las Marelas , las Roxas , las Pastoras , las Negras , las Cuchas . Dónde están los DNI de aquellas vacas que pasaban media vida en casa. Que conocían los andares y los gustos de los amos, que se aloumiñaban con oír su voz, que buscaban con la lengua el rebico de la mano. ¡Paloma ! Un ave con cuernos. Y es lo que más se lleva. Feiranta , Xalleira , Loura , Pinta ... Aquellos sí que eran carnés de identidad vacuno, herederos de tradiciones de décadas. Qué digo décadas: ¡De siglos! Perpetuados perennemente, igual que en casa no había más que Manueles o Pepes. ¡Ay, la nostalgia! Si los precios de la leche siguen bajando, esto se quedará en anécdota, pero si hay posibilidad de supervivencia, igual que se rescatan las Marías o los Josés, a secas, ¡rescatemos las Marelas y las Roxas !