Cuando ocurren accidentes graves en el mar, es frecuente que se cuestione la actuación de los medios de salvamento. -Las críticas son un acicate, y siempre se puede mejorar. Pero me gustaría precisar que la mayoría de las personas involucradas en las capitanías y en el salvamento marítimo somos gente de mar, que ahora trabajamos en este lado, pero con la empatía necesaria hacia los que se encuentran en el mar, y máxime hacia los que están en dificultades. Por ello, las situaciones de emergencia no se afrontan nunca como una rutina, sino con la voluntad decidida de conseguir el objetivo. Y cuando el resultado es pérdida de vidas humanas, le aseguro que afecta sobremanera a todos los que han intervenido en la asistencia. -La provincia marítima de A Coruña se extiende desde Ares hasta Corrubedo. ¿Cuenta con suficientes medios de salvamento? -En el último año ha habido importantes mejoras. Ahora contamos con un moderno buque de salvamento en Cee, el Luz de Mar , un remolcador de altura en A Coruña, tres embarcaciones tipo Salvamar en A Coruña, Porto do Son y Camariñas, un helicóptero con base en Alvedro y, como novedad de este año, una base logística con medios de salvamento y anticontaminación, personal preparado para intervenir y un equipo de buzos permanente. A esto se suman los medios de los organismos colaboradores, como la Cruz Roja del Mar, la Guardia Civil del Mar, la Consellería de Pesca, el Servicio de Vigilancia Aduanera y, en caso de necesidad, la Armada. -¿La costa coruñesa es especialmente complicada? -La provincia marítima es la primera o segunda más extensa de España y presenta algunas peculiaridades: suele estar azotada por las borrascas del Atlántico Norte, presenta una importante actividad pesquera, todos los días y noches del año, y tiene un tránsito de 45.000 mercantes al año. Esto comporta que todos los días haya situaciones que solventar.