PASABA POR AQUÍ
23 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.HACE UNOS años, a un señor con corbata que ofreciera unos cuantos miles de millones por el monte del abuelo lo tomarían por loco. Si además al tipo se le ocurre decir que quería dotar la aldea con un campo de golf de 18 hoyos, se podría llamar al psiquiátrico más cercano o recomendarle reposo. Tampoco entenderían entonces en los ayuntamientos a qué se refería el promotor cuando hablaba de hacer mil viviendas. ¿A un Belén gigante? Las cosas han cambiado. Rápido. Y a veces la rapidez no es buena consejera. La pasta rápida es estupenda, pero el 99% de los vecinos de la Costa da Morte permanecerán ajenos a ella por mucho que se especule. Así que habrá que pensar también en la herencia que se les deja. Porque ya sería triste que a esa gente a la que le sube el precio de los pisos sin que aumenten sus ingresos, le quede, de paso, un paisaje hecho un cromo.