Cuentos de bata blanca

R. D. Seoane A CORUÑA

CARBALLO

Crónica | «Cultura Aberta» en el Materno

12 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?o precisamente a pie de cama. Al menos, no al pie de las suyas, en sus casitas. Pero sí muy cerca de esos lechos provisionales en el Materno, escucharon y vieron ayer los niños ingresados en el Hospital Teresa Herrera un par de cuentos. La televisiva Paula Carballeira se encargó de hacer del conejo blanco que, en plena África, quería ser negro. O del atribulado rey «forte de barriga», que no gordo. En el auditorio, pequeños de meses de edad a 14 años, todos en pijama, todos con ánimo suficiente como para no dejar que la enfermedad los privase de una función de teatro muy especial. Porque de eso se trataba: «Queremos sacar os contos, a música fóra dos seus escenarios habituais -explicaba Luis Bará, director xeral de Creación e Difusión Cultural-. Queremos precisamente achegar a cultura a todos os públicos en espacios como os hospitais, os cárceres, as residencias da terceira idade, as lonxas da Costa da Morte...». La función de ayer fue la piedra de toque. Un público si no exigente, sí en principio un tanto intimidado entre cámaras y trípodes, que parecía poner a prueba la primera sesión del programa Cultura Aberta . Pero, tras la entrega de libros -diez mil se distribuirán en la primera fase del programa-, pronto los pequeños se olvidaron de los sueros, las sillas, los yesos o la medicación recién tomada. Y entraron en situación. También los mayores. Hasta sus mamás tuvieron que colaborar y alguna enfermera, en serio, se convirtió en toda una señora gallina. «Una tele», decía un retaco cuando Paula -convertida en conejo- buscaba cosas negras que comerse con el pleno convencimiento de que así, vía estomacal, podría cambiarse el color de la piel. «Está muy bien que hagan cosas de éstas», comentaban los jefes de Pediatría y Cirugía Pediátrica, que también se acercaron a curiosear a la ciberaula, improvisado auditorio para una mañana distinta. «Es muy difícil entretener a un niño cuando está ingresado, casi sin moverse», añadía una mamá. Y Marcos, terminada la función, salió mejor que había entrado. «Vamos a pasear por África», dijo en pijama enfilando los pasillos del hospital.