Ni leyes ni reglas

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

09 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

CUANDO ALGUIEN adquiere una vivienda, un local o un edificio en una ciudad cualquiera, lo más normal es que se encuentre todo en regla y la transacción salga adelante sin problemas. En la Costa da Morte nos hemos acostumbrado a que todo sea un poco pirata. A ese mito de la luz y el agua de obra, a que las cosas se compren y se vendan sin demasiados papeles, una parte por el banco y la más importante en forma de billetes dentro de una bolsa de plástico. A construir con licencias orales y con interpretaciones de las normas que siempre benefician a quien pone los ladrillos y perjudican al paisaje y a los demás vecinos. El tirón de orejas hecho desde la Xunta parece un aviso a navegantes. Aquí ya hay quien lo hace bien, pero quienes aún no tienen costumbre saben que no tienen más remedio que ir empezando a adaptarse. Se va a acabar lo de poner cuatro pisos cuando el papel pone dos.