PASABA POR AQUÍ
31 oct 2005 . Actualizado a las 06:00 h.TIENEN NOMBRE como de coche. «Fiat Mascato», por ejemplo. Suena bien. En castellano no hay quien nos quite de la cabeza que es una prisión: alcatraz. Por la fuga. Pero no es automóvil, es un avión. Un caza kamikaze que se tira en picado a por los peces del mar, en uno de esos espectáculos que impresionan a los pescadores, aunque los hayan visto diez veces, cien veces, en sus barcos, me cuenta Xosé Búa, desde Muxía, 25 años en la cosa. Pasan a miles ahora. Todos juntos taparían el cielo, pero van por ráfagas. Del frío al calor, de norte a sur, corazones que laten al unísono forrados con plumas. Bajan a por comida y algunos se enredan en los aparejos. Son su cárcel sin fuga. Cuando los marineros los izan, además de peces cargan con esas máquinas voladoras fuera de lo común. Y las entierran en el mar. Unas cuantas hacen su último viaje a la playa de la Costa da Morte. Así es la vida.