PASABA POR AQUÍ
25 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.DESDE HOY, en Carballo, se va a hablar de wolframio. Un mineral de extraño nombre que dio de comer a una generación famélica gracias a los buenos precios que alcanzaba en los años de la guerra. Muchas de las casas que hoy vemos en las aldeas del largo cinturón de los yacimientos se levantaron gracias a los jornales por la recogida, regular o no, del tungsteno (es lo mismo). Y ya que tantas veces hablamos de las riquezas de la comarca y solemos derivarlas hacia lo paisajístico o culturales, es bueno recordar que nos asentamos sobre un suelo privilegiado. Aquí tenemos y tuvimos oro, por Corcoesto o Zas. Rutilo, del que salía el titanio. Caolín abundante. Y otros muchos de nombre que parece un medicamento para aquellos a los que la geología le suena a arcano: evansita, ferverita, niquelina, piroxenos, anfiboles. Riqueza arriba, riqueza abajo. Sólo falta en los bolsillos de la gente.