TRIBUNA ABIERTA | O |
29 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.SON SITUACIONES extremas las que hacen evidentes cualidades presentes en una relación que en el día a día pasan inadvertidas. Desde hace ocho años, el Virxe da Xunqueira viene prestando asistencia a gran parte de la Costa da Morte. Con ello se satisfacía una necesidad ampliamente reivindicada. La felicidad por el logro conseguido era el sentimiento predominante; sin embargo, ante una situación de cambio semejante, la prudencia en la valoración de lo obtenido acompañaba a dicho sentimiento. De forma paralela, un grupo de excelentes profesionales comenzaba a trabajar para prestar una asistencia de calidad. No es fácil la relación que se establece en torno al cuidado de la salud. Las decisiones que habitualmente se toman son complejas, valorando múltiples aspectos, y todo ello en un contexto de incertidumbre y carga emocional de pacientes y familiares. Los profesionales trabajan para obviar este entorno y prestar, desde un excelente conocimiento técnico, una atención centrada en el respeto a la persona. A lo largo de estos años, se ha conseguido que nuestro hospital fuese considerado un centro de calidad. Poco a poco, conseguimos cambiar la precaución inicial en la confianza necesaria para que toda relación entre hospital y usuario funcione correctamente. Desgraciadamente, el 22 de septiembre, un fatal accidente hizo que el hospital se viese ante una de esas situaciones extremas. Y fue en ese momento cuando se manifestaron las cualidades humanas y profesionales del personal. Se manifestó también la serenidad de una población que depositó su confianza en unos profesionales a los que demostró un profundo respeto. En ese triste anochecer deberíamos vislumbrar un camino trazado sobre la confianza y el respeto, que nos llevará a conseguir que nuestro hospital sea un valor en la comarca, algo por lo que muchos lucharon y por lo que tanto unos como otros tenemos la obligación moral de alcanzar para esta y generaciones venideras.