PASABA POR AQUÍ
15 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EL ESTADO de bienestar en la Costa da Morte se mide en metros cúbicos de hormigón. Construir es bueno para quien lo hace, para quien trabaja en la obra, para quien vende materiales y para los ayuntamientos, que hacen caja con las licencias. Lo malo del cemento no es sólo que muchas veces se ponga donde no se debe, sino que es el único sector en el que reconocen que las cosas van bien. El campo se queja, la pesca se queja y la hostelería también suele quejarse. La población disminuye, los sueldos no llegan al día 15, el mar cada vez está más vacío y lo único que sigue a flote, parece, es el hormigón. Tal vez es momento de reflexionar sobre la eficacia de las políticas que durante años han prometido medidas para acabar con la sangría del medio rural. La única bendición, parece, es que te caiga una piscifactoría o un centro comercial. Quedan muchos problemas por resolver.