Reportaje | Libros al alcance de todos Las salas de lectura gestionadas por los ayuntamientos de la Costa da Morte ocupan cada vez espacios más importantes en los que tienen cabida las nuevas tecnologías
03 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Las bibliotecas de la Costa da Morte, en general, se encuentran en un proceso de adaptación a las nuevas exigencias. Hoy como ayer, los servicios que prestan estos espacios son esenciales en la vida cultural de cualquier municipio. Los centros bibliotecarios municipales se encuentran integrados dentro de la Red de Bibliotecas de Galicia, que se encarga de coordinar las actividades que llevan a cabo. Este sistema lleva incorporado un programa en el que los procesos de gestión, catalogación y préstamos se centralizan en una misma aplicación informática denominada Proxecto Meiga. Desde que, en 1989, se aprobó la Ley de Bibliotecas, estos espacios han ido adaptándose a los nuevos tiempos y a la normativa. Las salas, en sus múltiples facetas, se han ido convirtiendo en entes culturales versátiles, en los que la dinamización se promueve a través de diversas iniciativas que intentan acercar la lectura a los pequeños, en la mayor parte de los casos, pero en otros la realidad queda un poco más lejos. En los centros bibliotecarios de la Costa da Morte se llevan a cabo actividades que tratan de colaborar a que la lectura se convierta en un hábito cultural, pero esta iniciativa se restringe a los más jóvenes. Entre las propuestas más comunes destacan los cuentacuentos y los talleres de manualidades. Usuarios Los principales usuarios de las instalaciones bibliotecarias son los menores de 14 años, que durante el curso escolar utilizan las salas para realizar sus tareas, además de trabajos. La diversidad de los asistentes tiene ejemplos en Carballo, Coristanco o Laxe, donde es frecuente ver a estudiantes universitarios en época de exámenes o gente preparando oposiciones. Como es lógico, en las bibliotecas situadas en núcleos en los que el número de habitantes es mayor, sobre todo en las cabeceras de las comarcas de Bergantiños, Terra de Soneira y Fisterra, la actividad y los fondos aumentan. Los núcleos comarcales son los que disponen de más fondos. A la cabeza se encuentra Carballo, con 20.017; le siguen Cee, con cerca de 19.000 registros, y Vimianzo, con 14.500. Destaca Corcubión, que, sin llegar a los 2.000 habitantes, alberga en sus instalaciones 7.200 registros bibliográficos. Las infraestructuras están sufriendo un proceso de cambio. Después de largos años conviviendo con dependencias anquilosadas en un tiempo pretérito, las iniciativas de los concellos por modernizarlas se están convirtiendo en una realidad. Éste es el caso de Malpica, donde, después de años instalada en un local alquilado, la biblioteca se encuentra en proceso de acondicionamiento en el centro cívico, donde se espera que esté perfectamente instalada en el mes de octubre. En Cabana estrenaron nuevas dependencias en marzo. Próximamente, la biblioteca de Vimianzo cambiará de ubicación, y pasará a alojarse en la Casa da Cultura. La de Zas tiene previsto trasladarse en este año al edificio de usos múltiples. También lo hará la de Muxía, que tendrá su nueva sede en los antiguos colegios. Estos municipios suponen un ejemplo en el auge y la actividad aglutinadora que están viviendo estas nuevas construcciones. Gestión Las bibliotecas municipales reaccionan por la gestión de los concellos, que determinan a través de sus presupuestos las actividades a desarrollar, el acondicionamiento y la mejora de las instalaciones. La adquisición de fondos es variable de unas a otras. La mayoría vienen determinados por la entrega de libros a través de la Xunta y la Diputación Provincial. A la hora de adquirir nuevos títulos, la mayor parte de las bibliotecas son sensibles a las recomendaciones escolares y también de los institutos, además de un aumento de la demanda de obras recientes. La disposición de las salas en los núcleos de mayor población hace que el disfrute de este servicio sea complicado para los habitantes de parroquias más alejadas. Algunos ayuntamientos, como Cee, tienen agencias de lectura, en este caso en las parroquias de Ameixenda, Brens y Lires. También el Concello de Dumbría ofrece el servicio en O Ézaro, Berdeogas, Buxantes y Lucín en Olveira. Cerceda cuenta con dos agencias en Meirama y Rodís. Otros, como Camariñas, pusieron en práctica la biblioteca itinerante, que pasa por Camelle y A Ponte do Porto un día a la semana. Esta iniciativa ha tenido una gran aceptación entre los usuarios. El sistema bibliotecario de la Costa da Morte se está adaptando a la nuevas necesidades de sus usuarios, lo que obliga a ofrecer servicios casi indispensables en los tiempos que corren. La existencia de ordenadores en los espacios que ocupan es una realidad. El número común de equipos por sala es de tres o cuatro, pero esta cifra aumenta cuando comparten espacio con las aulas de informática. Su uso está indicado para la consulta en Internet, además de facilitar el acceso a los catálogos de una o varias bibliotecas. La mayor parte de los centros aún no disponen de este servicio, pero su tramitación está en curso.