Cementerios muy vivos

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JOSÉ MANUEL CASAL

Reportaje | Arquitectura funeraria Conflictos vecinales o retrasos desesperantes caracterizan algunas de las nuevas necrópolis de la Costa da Morte, adonde además ha llegado el diseño vanguardista

31 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?n los cementerios, esos lugares designados desde el Neolítico para el descanso eterno, a veces no hay paz. Y no por cuestiones del extramundo, sino por las debilidades terrenales. Una buena prueba la han dado, en los últimos años, algunas de las necrópolis que se han construido, o se están levantando aún, en los municipios de la comarca. Hay muchos ejemplos, que en buena medida ya se han superado: A Ponte do Porto, Baíñas, Moraime, Fisterra, Zas..., todos con su casuística particular. El contrapunto a este protagonismo de conflicto, además de aquellas parroquias que logran comenzar las obras con total normalidad -la elevada longevidad obliga a ampliar constantemente estos recintos-, lo dan proyectos de diseño vanguardista que colocan a la comarca en el mapa. En unos casos, demasiado vanguardista, tanto, que buena parte de la población no acaba de aceptarlo. Es, por ejemplo, el caso de Fisterra. La obra de César Portela ha llevado al municipio a las principales revistas de arquitectura del mundo, además de lograr varios premios internacionales, pero ahí sigue, seis años después de que hayan comenzado las obras, parado, sin inaugurar y casi dejándose comer por las xestas . En otros casos, como en O Allo, la pequeña parroquia de Zas que ayer honró a su patrón, recurriendo a un diseño anclado en la tradición del concello lucense de O Incio, y en concreto inspirado en uno ya existente en la parroquia de Santa María do Mao, pero con detalles que lo hacen singular, y muy aceptado, que surgieron de los trazos de los arquitectos Francisco Mato López y Leandro del Río Regos. El cementerio, situado a pocos metros de la iglesia románica, se inaugurará a finales de mes, según previsiones del párroco, Fidel Fernández Bello, y siempre que se acaben a tiempo algunos remates de cantería en los muros y cuestiones menores en los servicios. La piedra, la madera y la teja del país cobijan los 48 panteones que, aunque no están todos vendidos, no tardarán en estarlo, ya que incluso ha habido peticiones de parroquias próximas. Camuflado e integrado en el paisaje, los nichos cubren un área de más de 500 metros cuadrados, distribuida en un cuadrado de 23 metros de lado. Las obras han tardado más de dos años, poco tiempo si se tiene en cuenta que las primeras gestiones para llevar a cabo el proyecto nacieron en 1996. La demora vino motivada, sobre todo, por la gran cantidad de permisos que ha habido que gestionar al ubicarse en una zona especialmente protegida por Patrimonio. Con un diseño más convencional y adaptado a las grandes parroquias, el nuevo cementerio de Baíñas (Vimianzo), en cuyas obras llama la atención su impresionante cierre, parece que pondrá fin a las disputas que tuvieron como epicentro el atrio de la vieja necrópolis, donde un grupo de vecinos pretendía ampliar nichos a costa de la oposición de una mayoría parroquial. El conflicto, no obstante, aún colea, como se pudo ver hace dos semanas, y el proceso administrativo tal vez sea el último eslabón de estos incidentes. Por cierto, que en el disputado lugar en el que se pretende construir, un espacio reducido en el que crece la hierba, ahora hay un cruceiro y un altar, como mandó colocar el párroco.