Crónica | Desguace de buques Las diferencias de medidas o de material de algunas embarcaciones provocan problemas con la inspección de buques de Marina Mercante
19 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El dueño de Esperanza procedió ayer, con la ayuda de una motosierra, a dar por terminada la vida útil de esta lancha con base en el puerto de Camariñas y que llevaba en el mar desde junio de 1979. El patrón iba a ser indemnizado por la Xunta de Galicia por abandonar su trabajo y jubilarse, pero los inspectores de Marina Mercante le ponían problemas. Para los funcionarios, la Esperanza que tenían delante no era la misma que figuraba en la documentación. Así lo declaró su mismo propietario a la Xunta de Galicia y a punto estuvo de quedarse con la lancha y sin la suculenta indemnización por abandono. El caso del patrón de la Esperanza no es único, sino que la mayoría de las embarcaciones para las que la Consellería de Pesca aprobó el desguace hace unos meses tenían problemas con las medidas, el material con el que estaban hechas o por el motor. Dado que el asunto amenazaba con dejar absolutamente indefensos a muchos pescadores de edad avanzada se optó por una medida de urgencia que ya se ha llevado a cabo en ocasiones anteriores. Se trata de que el capitán marítimo se persone en el puerto de turno o en el astillero mientras se realiza el desguace y dé fe, como si se tratara de un notario, de que el barco que se desmonta es, efectivamente, el que aparece en los papeles. El lunes, el capitán marítimo que lleva la zona tendrá que ir hasta Malpica, donde le esperan A Miña y su propietario. En este caso se trata de una lancha de casi cuatro metros de eslora realizada en madera en 1948. En la lista de las embarcaciones cuyo cese fue aceptado por la Xunta de Galicia hay otras 17 que se encuentran con estos problemas, pero es probable que el capitán marítimo no tenga que ir a todos los desguaces, porque buena parte de los expedientes abiertos no se llegan a completar. Otro de los problemas es que al gran número de embarcaciones irregulares declaradas podrían unírseles otras que tampoco tienen las mismas medidas, ya que era habitual que cada ingeniero eligiera un sistema distinto, lo que significaba que en cada ocasión se ofrecían datos diferentes. Quizá la mirada del capitán marítimo también pueda solucionar estos problemas.