Reportaje | Un día con los socorristas El reciente rescate de siete personas en una pequeña cala carballesa, el más importante del verano, obligó a intervenir a los equipos de salvamento de Baldaio y Caión
17 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los socorristas están permanentemente en el ojo del huracán. Son los encargados de velar por la seguridad de los bañistas, y en una zona de playas tan dispersas, oleajes tan fuertes y corrientes tan traicioneras como la Costa da Morte, pocas veces resulta fácil. Superado con creces el ecuador de la temporada estival, los equipos de salvamento se han enfrentado a algunas situaciones difíciles y a un rescate múltiple que obligó a intervenir el sábado pasado a los socorristas de Baldaio y Caión para ayudar a siete personas que se encontraban en apuros en una pequeña cala próxima a Leira, en el límite entre los municipios de Carballo y A Laracha. Las condiciones del mar en playas de mar abierto como Razo y Baldaio hacen necesario que los bañistas extremen las precauciones y hagan caso de los consejos que tanto Protección Civil como el personal que vigila las playas les ofrecen. Banderas Javier Souto Facal, coordinador de Protección Civil en Carballo, les recomienda, en primer lugar, que hagan caso al color de la bandera. Cuando ondea la de color rojo es preferible no bañarse, aunque ello obligue a combatir el calor sin salir de la orilla. Con bandera amarilla conviene respetar las zonas delimitadas para el baño, que son aquellas más seguras, en las que el suelo es uniforme y no existen problemas con las corrientes, además de estar especialmente vigiladas por los socorristas. Únicamente con bandera verde el baño es libre, sin embargo, esta circunstancia es poco habitual en los arenales de la zona, apenas un par de días en todo el verano. Consignas En el rescate múltiple del sábado se rompió una de las consignas que establece el protocolo de Protección Civil: no adentrarse en el mar en arenales no vigilados. Es imposible cubrir todos los kilómetros de costa del municipio de Carballo, indica Javier Souto, porque está plagado de pequeñas calas, existentes sólo en bajamar y muy poco frecuentadas. En este tipo de playas, Protección Civil recomienda extremar las precauciones y tan sólo refrescarse en la orilla, y, si se produce alguna emergencia, no intentar el recate por cuenta propia, sino avisar al 112, que coordina los medios suficientes para actuar. Javier Souto explica que incluso a los socorristas se les instruye para que antes de intervenir se equipen con el material necesario y avisen a sus compañeros. También se aconseja no bañarse nunca solo y, si se va en pareja, que uno se quede en la orilla para dar la voz de alerta si ocurre algo. Precaución En las playas que sí tienen servicio, lo que se recomienda es seguir las indicaciones del socorrista. Si utiliza el silbato es por algo, ya que, como dice Javier Souto, «el mejor salvamento es aquel que no se hace» y, si avisan a los bañistas es por pura prevención. Además, hay que bañarse sólo en las zonas delimitadas para ello y, en mar abierto, no superar la barrera en la que se deja de hacer pie. Otra se las medidas que deben tomarse antes de bañarse en el mar es no zambullirse de cabeza. En primer lugar, porque después de tomar el sol durante horas, el cambio brusco de temperaturas puede causar mareos o un corte de digestión. Lo que se recomienda en estos casos es entrar paulatinamente, refrescándose primero zonas como la nuca, las muñecas o los tobillos. También hay que tener precaución, sobre todo si no se conoce el terreno, ya que muchos de los lesionados medulares se producen en verano con las zambullidas de cabeza. Toda precaución es poca.