PASABA POR AQUÍ
07 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.UN VERANO más, nuestros visitantes se echan las manos a la cabeza despavoridos. Saben que los ríos, por lógica, desembocan en el mar, pero no sospechan que los desagües hacen también eso en la Costa da Morte. Llegan a la playa, felices, y se tumban al sol y meten lo pies en el río de turno, para descubrir después, remontando el cauce como quien busca las fuentes del Nilo, que ese regato llega más turbio de lo que debería, y que con cada tiro de cisterna aumenta su caudal. Los que vienen de países del norte tienen menos problema con este asunto porque, directamente, no se lo creen. Más que nada porque en una situación similar la justicia actuaría de oficio y más de uno acabaría en la cárcel. Así que no dan crédito a su retina y ojos que no ven... Llegará un día, tal vez, en que podamos ir a la playa sin miedo a contraer enfermedades raras en nuestros ríos.