PASABA POR AQUÍ
06 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ES DIFÍCIL entender por qué en una zona como ésta hay un número tan alto de churrasquerías y parrilladas por metro cuadrado. Tal vez porque uno siempre quiere lo que no tiene, y porque los niños que se han acostumbrado, con tanta costa al lado, a desayunar nécoras, lo que quieren al hacerse mayores es no volver a ver esos bichos a los que acabaron cogiendo manía. Se puede entender eso, pero no entiende, por ejemplo, que no haya un local especializado en productos del mar. En un sitio con una fauna piscícola como la Costa da Morte, no se entiende que en las cartas no se salga del rape, la lubina, el sargo, la merluza y el bacalao. El resto de peces que aparecen esporádicamente por la cocinas como mucho se quedan en un anónimo menú del día. Y esto se hace en un momento histórico en el que los mejores clientes del sector hostelero son personas que buscan sólo una cosa: variedad.