PASABA POR AQUÍ
22 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ES UN concepto de difícil definición en español, pero viene a ser algo así como el decoro, pero todo lo contrario, o sea, una unión de elementos que no pega ni con cola y configura estampas entre lo hortera, lo humorístico y lo surrealista. La Costa da Morte goza de una amplia gama de situaciones, objetos, decoraciones y actitudes kitsch. Se puede ver en los romeros que se dirigen a A Barca mezclando el chándal con los bastones con vieira. Se puede ver en el ángel azul que decora un panteón en el cementerio de Toba, o en la casa con aguiluchos pétreos y azulejo rojo y negro en la carretera de Muxía. Se ve en los coches tuneados aparcados en los alpendres al lado de los carros de vacas. Todas estas cosas resultan algo tétricas en invierno, pero la luz de junio hace que uno se ría un poco, igual que si encontrara un póster de Elvis en un gallinero. Todo un tema para un documental.