ARA SOLIS | O |

09 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS BOMBEROS de Carballo han demostrado, una vez más, que más vale prevenir que curar. Así, sacaron su camión más grande y lo pasearon por las calles de la capital de Bergantiños para comprobar si el vehículo cabía, o no, por las callejuelas más estrechas. Los resultados fueron positivos y concluyeron que, no sin esfuerzo, el camión podría atender cualquier emergencia. Advertían, sin embargo, que, en algunos casos, los coches aparcados podrían complicar sus labores. Y aquí es donde voy a volver a ser una pesada, porque me temo que, con la costumbre de muchos vecinos de dejar su coche donde su falta de conciencia les da a entender, en una emergencia real, los bomberos podrían llevarse un disgusto. Lo digo porque en Carballo -no es un caso exclusivo, desgraciadamente- es frecuente ver coches en doble fila, mal estacionados, ocupando vados, en las plazas de minusválidos, o aparcados de tal forma que parece que más bien los han tirado allí. Así que si hay un incendio, y Dios no lo quiera, me temo que a los bomberos les compesará desplazarse a pie y apagar las llamas con cubos. Eso, o alguien toma cartas en el asunto y pone coto a las malas costumbres de los automovilistas.