Los especialistas alertan sobre el incremento de las enfermedades importadas Los expertos reclaman mayor formación para afrontar las patologías ligadas al turismo y la inmigración
28 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?uede parecer cosa de tiempos pasados o lugares lejanos. Pero no. El Servicio de Dermatología del Complejo Hospitalario Juan Canalejo ha diagnosticado en el último lustro cinco casos de lepra, el último de ellos en diciembre pasado. «Cuatro de ellos importados de Brasil y Paraguay y otro autóctono», explicó ayer Eduardo Fonseca, responsable del equipo médico y organizador del simposio sobre la especialidad que reúne estos días a cuatrocientos profesionales en Palexco. Precisamente las enfermedades importadas son uno de los temas centrales del encuentro, al que se refirieron ayer tanto Jerónimo Escudero, del Hospital Universitario Virgen de Valme, de Sevilla, como el coruñés Francisco González Otero, del Hospital Universitario de Caracas. Ambos especialistas subrayaron la progresivna repercusión que, desde sus respectivas áreas geográficas, perciben de los fenómenos vinculados a las patologías de origen foráneo: la inmigración y el turismo. Junto a enfermedades infecciosas como el paludismo o la malaria, el dengue o las fiebres tifoideas, con manifestaciones cutáneas inespecíficas y vinculadas, en la mayoría de los casos, a las visitas a otros países, los profesionales pusieron especial acento en otras de nombre menos popular, como la larva migrans -que se adquiere por contacto con arenas contaminadas por heces- y a algunas que, erróneamente, se cree que no pueden afectar al mundo desarrollado, como la lepra. En todos los casos, a juicio de los expertos, la nueva aparición de estas patologías indica la necesidad de formar a los especialistas para que puedan identificar tanto los casos graves, como patologías no tan severas pero que requieren cierto entrenamiento. Aspectos como «leer la piel negra», explicaron, no resultan sencillos cuando no se está habituado. Hablaron también los dermatólogos de las condiciones a menudo extremas que suelen acompañar a los cuadros más graves entre emigrantes retornados e inmigrantes, que complican aún más el diagnóstico y tratamiento. «Hemos visto lepra y sida a la vez, o filiariasis, tuberculosis ósea y hepatitis», indicó Fonseca. En este sentido, el jefe del servicio del Canalejo lamentó la escasa formación en esta materia que, en general, tienen los facultativos, en especial en atención primaria.