«Todas son nuestras muertas»

CARBALLO

En directo | En la recepción a Norma Andrade La presidenta de la asociación Nuestras Hijas de Regreso a Casa denuncia en Carballo los asesinatos y las desapariciones de cientos de jóvenes en Ciudad Juárez (México)

31 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Norma Andrade pide justicia para su hija Alejandra, cuya imagen lleva permanentemente colgada al cuello, pero también para las hijas de muchas otras madres de Juárez. Ni los dos millones de habitantes de la ciudad mexicana, ni la corrupción policial, ni siquiera la presión gubernamental han conseguido ocultar las desapariciones de más de cuatro mil jóvenes ni las muertes de cerca de cuatrocientas en los últimos doce años. Tampoco han logrado acallar la voz unánime de la asociación Nuestras Hijas de Regreso a Casa, que, ante la falta de respuesta en su país, ha recurrido a la comunidad internacional para intentar que los crímenes sean investigados y sus autores, juzgados. Tal vez por todo ello, la presencia de la presidenta de la entidad en Carballo, despertó una enorme expectación, tanta que desbordó al equipo de la Marcha Mundial das Mulleres de Bergantiños y del Centro de Información á Muller que se encargó de organizar el viaje de Norma Andrade aprovechando unos días de vacaciones en su país, donde ejerce como maestra. Con una entereza impropia de quien sabe que ha perdido a una hija, Norma Andrade relató toda la crudeza de la situación que se vive en Ciudad Juárez, donde chicas que no llegan a los veinte años mueren estranguladas tras ser violadas. Este año son ya 16 víctimas. Con voz pausada denunció la falta de acción del Gobierno de México, la misma que la ha obligado a ella, como a otras madres, a buscar ayuda exterior. Con naturalidad respondió a los miembros del ejecutivo carballés que la recibieron en la alcaldía. Y en el libro de honra dejó un mensaje: «Porque todas son nuestras hijas, todas son nuestras muertas».