PASABA POR AQUÍ
18 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.QUE LOS hombre y los perros sean capaces de orinar de pie sólo supone que tienen más facilidad para hacerlo donde no deben. Así esa facultad ha llegado a convertirse en un problema de salud pública. En el parque de O Chorís cualquier tarde puede verse a un señor que pasea a un can y tiene la costumbre de mearse en las plantas (el perro). Cerca de allí, en el patio del colegio Fogar, un chico que juega al baloncesto deja el partido para orinarse contra una pared del centro. Y algo más lejos, en la calle del Túnel, un abuelo con problemas de próstata alivia la vejiga. Los casos son reales y constatables y habrá que pensar que hombres y perros mantienen la costumbre ancestral de marcar su territorio, con lo cual el siguiente paso será subirse a los árboles. O es eso o es que, simplemente, adultos masculinos y dueños de canes machos son unos guarros.