La llegada de Lábaro ha cogido a los concellos sin las estructuras necesarias para hacer frente al incremento de viviendas. En Fisterra, relata el regidor, José Manuel Traba, tienen ya todas las licencias, pero en A Anchoa carecen todavía de una red de saneamiento. Traba explica, con todo, que las canalizaciones están ya con presupuesto asignado desde el 2003 (más de 300.000 euros) y que está pendiente la realización del saneamiento integral del municipio, una obra valorada en 1,6 millones y de la que se hará cargo Augas de Galicia. Mientras todo esto no llega, los 57 apartamentos de Lábaro en la localidad tendrán que hacer uso de una fosa aséptica. No es el único inconveniente. Tanto Fisterra como Muxía carecen todavía de un Plan Xeral, que se encuentra en proyecto de redacción. Fisterra se había comprometido a finalizarlo en breve para remitírselo a la Xunta, pero en Muxía todavía no se ha fijado un plazo. Lo más probable es que las proyectadas 600 viviendas encuentren un sitio en el documento, pero también a éstas habría que instalarles un sistema de saneamiento. En el caso de Cee, la empresa todavía no ha especificado que exista proyecto alguno, aunque si finalmente es posible construir un Gures tendría que buscarse la forma de crear también allí una red de saneamiento. El desembarco de Lábaro es el más importante, al menos en proyecto, de los realizados en la Costa da Morte, pero no es el único. Otras promotoras se han sumado al auge de la construcción. Además del incremento de la oferta en Cee y Carballo, los proyectos más destacados se ubican en A Laracha, Laxe y A Cristina (Carballo). En Laxe, la constructora Fadesa tiene en marcha un plan que ocuparía 100.000 metros cuadrados en primera línea de playa y que supondría la edificación de 190 viviendas, con una inversión de 30 millones de euros. En A Laracha, por su parte, la promotora Provigestión piensa edificar un total de 100 chalés unifamiliares.