PASABA POR AQUÍ
25 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.HASTA AHORA aún había opciones. Es decir, que se podía optar por el modelo de Allariz o de Santillana del Mar para el desarrollo turístico de la zona. Ése, es cierto, era el camino más conservador y también el más atractivo. Pero se tomó el otro, mucho más tortuoso y arriesgado, el del hormigón. Poner 600 viviendas en Muxía significa casi multiplicar por dos las que hay en el núcleo urbano. Es una apuesta clara por el modelo Sanxenxo o Mediterráneo. Es decir, que cuando se monte la vía de alta capacidad, se haga realidad la promesa de hormigón, los polígonos y demás síntomas de la vida urbana, la Costa da Morte tendrá otra cara. Lo mismo le pasó a Sada. Lo que está claro es que ese camino lleva directamente a una meta: el encanto del fin del mundo comienza a diluirse entre las comodidades del mundo moderno y del turismo de piscina y paddle. Quien no conozca esto, que se apure.