El éxito de aprender trabajando

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En directo | Balance de los primeros días del obradoiro de emprego Los alumnos de mampostería, jardinería, carpintería y albañilería de A Laracha apenas llevan mes y medio de clases prácticas, pero ya se manejan con maña

17 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?prenden una profesión, hacen prácticas desde el primer día y, además, reciben un sueldo. Con estas condiciones no es de extrañar que más de cien personas presentasen una solicitud para participar en el segundo obradoiro de emprego que se desarrolla en A Laracha. El primero, llevado a cabo el año pasado, fue un éxito y fue precisamente su buen resultado lo que animó al gobierno municipal a solicitar a la Consellería de Asuntos Sociais un nuevo obradoiro, cuyo presupuesto, en esta ocasión, supera los 1,6 millones de euros -las arcas municipales aportan casi la mitad-. «É unha aposta moi forte, pero paga a pena», reconoce el alcalde, José Manuel López Varela, sin poder esconder la satisfacción que le produce el proyecto. Una vuelta por Lendo, donde los doce alumnos de albañilería están empezando a acondicionar el entorno de la Casa da Cultura de la parroquia, demuestra que el obradoiro de emprego da frutos desde el primer día. Apenas llevan mes y medio de clases prácticas, la mayoría es la primera vez que realizan este tipo de tareas y para muchos es su primer trabajo, pero por la maña que se dan con el pico, la pala y el cemento cualquiera diría que toda la vida se han dedicado a ello. «Aprenden rápido e teñen ganas», asegura uno de los profesores, que no pierde ojo a lo que hacen sus alumnos. En realidad, casi habría que decir alumnas, ya que de los 48 beneficiados por el proyecto, el 90% son mujeres. Inserción laboral Y al verlas trabajar se caen todos los tópicos. Si hay ganas de aprender y de trabajar, los empleos exclusivamente masculinos no existen. La frase es cierta incluso cuando se termina el obradoiro -su duración es de doce meses-. «Das mulleres que participaron o ano pasado, as que estaban no taller de albañilería atoparon todas traballo, os resultados de inserción laboral son realmente bos», asegura el alcalde. Una de las chicas del primer obradoiro trabaja ahora en la refinería de Puertollano, «como encargada dos albañiles», dice orgulloso su ex profesor. «Era moi boa, quería aprender, e tiña carácter», añade para explicar su éxito. Tras el paso de la cuadrilla de albañiles por Lendo, le tocará el turno a los del taller de mampostería, a los jardineros y a los carpinteros, las otras tres especialidades que participan en el acondicionamiento de la zona. Mientras tanto, los chicos -chicas, más bien- de la especialidad de mampostería trabajan en la nueva área de ocio que están construyendo en Cancelo (Cabovilaño) y también se harán otras dos en Gabenlle, que completarán el paseo fluvial del río Anllóns que se está ampliando. El frío de estos días desanima a más de una, que no es capaz de entrar en calor ni cargando con las piedras que utilizan en el pequeño paseo. «Espero que esto cambie coa primavera», Los alumnos -mayores de 25 años y hasta ahora desempleados- trabajarán también en la construcción de un centro sociocultural en Paiosaco y en el acondicionamiento de los 3.000 metros cuadrados de la plaza Maximino Canedo González, cuyos trabajos comenzarán en cuanto Fenosa retire las torretas de alta tensión -el Ayuntamiento ya ha canalizado el servicio eléctrico-. Si en mes y medio ya parecen expertos, no resulta difícil imaginar lo preparados que estarán a finales de año. No es de extrañar que el alcalde esté orgulloso.