Entrevista | Óscar Lema Romero
28 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Tras terminar los estudios de técnico especialista en administración y gestión de empresas agropecuarias este joven emprendedor vecino de Zas optó por instalarse como productor de flores. Nunca antes había tenido ninguna relación directa con el sector agrícola. En la actualidad posee más de 3.000 metros cuadrados dedicados al cultivo de la clavelina. -¿Cómo se decidió a poner en marcha su explotación de cultivo de flores? -Pues lo cierto es que siempre me había interesado el tema de los invernaderos. Tras varias visitas a algunos que ya funcionaban me planteé realizar un estudio de viabilidad de una explotación de este tipo en nuestra zona. Existía demanda de esta flor por lo que me decidí a montar los invernaderos. -¿Tuvo experiencias anteriores relacionadas con el sector agrícola o ganadero? -De forma directa lo cierto es que no. El mayor contacto que tuve con empresas agrícolas o ganaderas fue durante los cinco años que estudie en Fonteboa en los que hicimos multitud de visitas a explotaciones de Galicia, Navarra, Portugal, Cataluña y Francia. También hice prácticas en granjas avícolas y por supuesto en invernaderos. -¿Con qué objetivos se ha planteado este viaje a La Vendeé? -Me plantee el viaje de la EFA como una forma de entrar en contacto con la realidad agrícola francesa: el manejo de las explotaciones, la gestión económica, la aplicación de normativas europeas y su forma de trasladarlas a Galicia. Siempre es necesario saber cómo trabajan los demás para saber si nosotros lo hacemos bien. -Supongo que sus estudios en Fonteboa condicionaron el hecho de emprender esta actividad ¿De que manera? -Por supuesto. A nosotros nos enseñaron que no siempre lo que hace todo el mundo es lo aconsejable, que hay que intentar abrir caminos nuevos y mantener siempre las ansias por aprender. Conocí esta actividad y vi que se podía vivir de ella. No todo en agricultura es la producción de leche o carne. Existen otro tipo de explotaciones igualmente relacionadas con la tierra que son rentables y de las que en Galicia tiene demanda. -La incorporación de jóvenes a las explotaciones sigue siendo un asunto pendiente. Desde su propia experiencia personal, ¿a que cree que es debido? -Probablemente, a una falta de información y de ayuda técnica para la implantación de nuevos productos, y a una tendencia a forzar el abandono de explotaciones en lugar de trabajar para hacerlas más viables y orientarlas hacia una diversificación de producciones. Además, a los jóvenes nos asusta el gran endeudamiento de las explotaciones tradicionales de leche o carne, mayoritarias en la Costa da Morte. -¿Qué aconsejaría a los jóvenes que se planteen dedicarse a actividades relacionadas con el mundo agrícola? -Que se preparen lo máximo posible. Lo más importante es aprender y saber analizar la realidad de las cosas. Después, cada cual, conociendo las diferentes alternativas que existen, debe escoger el tipo de empresa que le gustaría tener. Por supuesto resulta imprescindible la ilusión y las ganas de mejorar continuamente tanto en lo personal como en lo profesional.