O Allo marca el rumbo

La Voz S. G. | CARBALLO

CARBALLO

CASAL

Reportaje | La nueva arquitectura de la Costa da Morte El nuevo cementerio de la parroquia de Zas, aún sin inaugurar, concita admiración por su diseño, integración en el entorno y empleo de madera, piedra y teja

20 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?erá, sin duda, una referencia estética y funcional para los nuevos cementerios de la zona, que tanto dan que hablar y litigar incluso cuando no son más que meros proyectos sobre e papel. El futuro cementerio de la parroquia de O Allo, en Zas, despierta admiración entre quienes visitan sus muy avanzadas obras, que no son pocos, dado el interés turístico de la zona. Situado a pocos metros de la iglesia, y enclavado en una especie de vaguada que impide su observación directa desde la AC 552 e incluso desde las cercanas Torres, está perfectamente integrado en el entorno. El empleo de la piedra en el cierre y la estructura, la madera y la teja, le otorga un cierto carácter rústico que está más o menos inspirado en otras necrópolis de O Incio, según explica el párroco, Fidel Fernández Bello, verdadero inspirador de la iniciativa, aunque es cierto que es una comisión vecinal la que ha gestionado su tramitación. De todos modos, el sacerdote puntualiza que aún quedan detalles pendientes que lo harán, si cabe, más atractivo, como es el caso de una llamativa puerta de acceso. Aun así, reconoce que, al menos los lugareños a los que dará servicio, se muestran encantados con el resultado. No obstante, han tenido que esperar mucho tiempo para verlo. El proyecto es del 96, pero construir en un entorno tan protegido tiene sus vicisitudes y los trámites son complicados. Así que se fue demorando y hasta pasó por las manos de dos arquitectos. El primero, Francisco Mato López y, el srgundo, que ejecutó las líneas maestras trazasas por el anterior, Leandro del Río Regos. En la actualidad, las obras llevan un año y medio. La intención del párroco es que pueda ser inaugurado en el verano. La mayoría de los 48 panteones (de tres nichos y cenicero) que lo componen están vendidos, pero aún queda alguno libre. Además, ha habido clientes de fuera de la zona que se han animado a comprar. El proyecto ha tenido un coste de unos 180.000 euros. La superficie total ocupada es de 529 metros, distribuida en un cuadrado de 23 metros de lado, en medio de un gran prado.