PASABA POR AQUÍ
10 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.SUPONGO QUE unos cuantos ya habrán jurado abandonar el pitillo, el vaso o lo que sea que suene a vicio. La gente, con eso del místico cambio de dígito en la inexorable cuenta de los años, se propone pequeñas mejoras. No es muy habitual que se especule con grandes decisiones. Son pocos los que se deciden el día 1 de enero a dejarlo todo y marcharse a ayudar al Tercer Mundo o cambiar radicalmente de vida y de trabajo. Lo mismo le pasa a la Costa da Morte, sumida en la inercia secular del caracol: poca fuerza inicial, pocas trazas de cambiar de dirección, y a seguir arrastrándose. Además de mucho hormigón y de las promesas llegadas desde fuera, son escasas las iniciativas de calado que los ayuntamientos se han propuesto este año. Quien más y quien menos se sigue conformando con inaugurar algo. Sigue sin existir una idea común para encarrilar, unida, a toda la Costa da Morte.