Los veinte voluntarios de la entidad Derecho a Morir Dignamente (DMD) que durante el fin de semana participaron, en Porto do Son, en unas jornadas de formación y debate acordaron estudiar qué posibilidades legales existen para poder utilizar las 14.000 firmas recogidas en 1998, después de la muerte de Ramón Sampedro, para reclamar la aprobación de una ley reguladora de la eutanasia en España. El colectivo, que recuperó las rúbricas hace un mes del Juzgado de Ribeira, una vez transcurridos los cinco años legales establecidos para que se archivase definitivamente la causa abierta tras el fallecimiento de Sampedro, quiere que estas firmas, que califica de legado histórico, sirvan de apoyo a una iniciativa parlamentaria en defensa de la muerte asistida. La frase Sin embargo, la presidenta de DMD en Galicia, Carmen Vázquez, señaló ayer que el problema para su empleo es la frase que las acompaña: «Yo también ayudé a morir a Ramón Sampedro». En 1998, personajes públicos y ciudadanos anónimos de toda España firmaron para evitar que pudiera inculparse a una sola persona de la muerte del tetrapléjico. Una vez conseguido este propósito, DMD quiere usar ahora ese testimonio para hacer realidad la reivindicación de Ramón Sampedro. «Lo que no está claro es si las rúbricas pueden emplearse para este nuevo cometido al ir acompañadas de un texto tan concreto, si manifestasen el apoyo expreso de los firmantes a la eutanasia no habría dudas», comentó Carmen Vázquez. Durante las jornadas, los asistentes, procedentes de varias comunidades autónomas, también estudiaron las propuestas políticas de los partidos para que se apruebe una ley sobre la eutanasia. Sobre esta cuestión, Carmen Vázquez indicó que DMD está de acuerdo en los criterios generales, pero que hay aspectos concretos, como el relativo al a ley de sanidad, en los que difieren.