ARA SOLIS | O |
28 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.VAYA, PARECE que la Xunta, desde alguno de sus departamentos secretos, ya ha empezado a reconocer que el impacto visual de los parques eólicos es negativo en algunas zonas de Galicia. Y eso que tenían las declaraciones de impacto favorables. Pero ya es tarde. No lo dice la Xunta, pero la Costa da Morte es uno de esos parajes. Es indudable que en tierra baldía, casi de nadie, en lugares altos a los que casi no llegan los registros de la propiedad, el aire es oro blanco que da dinero a los dueños de los terrenos y a las arcas municipales, corriente blanca al sistema eléctrico y hasta dinamiza un lugar en el que sólo pasaban, de vez en cuando, conejos y santas compañas (ahora, ni lo uno ni lo otro). Otra cosa es donde el paisaje es un valor añadido. Mejor dicho: superlativo. La Costa da Morte es lo que es por sus líneas curvas, picadas y ariscas, sus perfiles apuestos y skylines sugerentes, que diría un megapijo. Es un gran parque natural por el que, es cierto, nadie paga (y los concellos precisan recursos), pero tal vez habría otras maneras de poner la caja registradora antes que cincelar en blanco el horizonte. En el Pico de Meda de Zas se ve el mar y casi todos los parques eólicos de la zona. Dense una vuelta. A ver.