Controles

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

11 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EN LA Costa da Morte estos días abundan los controles. Los hay de alcoholemia y de velocidad y los hay, cada día más, para cazar ladrones. Así, viajar entre Carballo y Fisterra se convierte a veces en un trayecto en el que se puede saludar a la mitad del cuerpo. La zona es ahora un lugar semiblindado en el que hasta para tomarse una copa se disfruta de la protección de los antidisturbios. Seguro que si la cosa fuese siempre así la delincuencia se marcharía a otros pastos, esa curiosa delincuencia que se dedica a cosas tan novelescas como robar sobres de descafeinado y colacao, además de tabaco, boletos de lotería y comida para niños de las neveras de las guarderías. Uno ya no sabe qué es más novelesco, si los cacos huyendo de la policía con el coche lleno de ilusión y boletos, o pasear por Carballo flanqueado por dos antidisturbios. Podían usar el escudo como paraguas para protegernos también de la lluvia.