Turismo de invierno

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

18 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA APUESTA de la Costa da Morte pasa por atraer un turismo de calidad, que no se amilane por los temporales y se acerque a ver las tempestades desde el Faro de Fisterra. Si de paso se queda a dormir, mejor. El tema es que los pocos que se pasan por la zona en invierno, suelen andar errantes, cámara en mano, por los pueblos, sin un lugar en el que preguntar qué se puede ver y a dónde pueden ir. Así que vagan sin rumbo. Se los ve recalando en Corcubión con frecuencia. Es especialmente dramático contemplarlos en esos días en los que no hay ni un bar abierto. Aparcan en el puerto, pasean un rato, enfocan con sus cámaras al mar y hacen malabarismos de encuadre para que no salga Ferroatlántica. Con suerte se acercan a la iglesia antes de salir hacia Fisterra. Pueden aguantar media hora. Una hora después se los ve pasar en coche, ya sin parar, rumbo a A Coruña o Santiago. Así están las cosas.