Andrés Precedo cree que hace falta un gran revulsivo para el desarrollo de la comarca Dibujaron un panorama muy pesimista con respecto a la situación de la zona
06 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?a situación de la Costa da Morte es la suma de las oportunidades perdidas cuyo síntoma principal es un déficit profundo de calidad en todos los aspectos. Así al menos la calificó Andrés Precedo, uno de los ponentes de la mesa redonda de las Aulas na Costa da Morte celebrada ayer en Laxe. Los participantes dieron una impresión bastante pesimista de la zona. Sólo un gran revulsivo, un plan integral bien coordinado y mucha formación pueden hacer que el Fisterra salga del pozo del atraso, según indicaron. Uno de los grandes signos de la falta de desarrollo son lo que Precedo Ledo llamó «problemas estruturais que non se resolven en pouco tempo», la carencia de cualificación y de proyectos comunes y el error en las inversiones de los planes europeos. A este respecto, Rosa Sánchez Martínez, técnica de empleo de Vimianzo, añadió el cóctel de programas territoriales, la incongruencia y el caos en las propuestas de desarrollo y la inutilidad de los numerosos estudios hechos. El alcalde de Laxe, Antón Carracedo, apuntó a la lista la actitud de la ciudadanía ante los grandes compromisos, como en el caso del Prestige, y el injusto trato que sufren los concellos. Además, no ve «un só partido que lle faga fronte ao Plan Galicia». María Jiménez, agente de desarrollo local de Camariñas, aludió a la falta de formación, las malas comunicaciones y de transporte público local y la insuficiencia de equipamientos e infraestructuras. A este diagnóstico aportó más argumentos el profesor universitario Mario Lado Campelo, quien, además de algunas ya citadas, añadió la emigración como una de las causas del atraso de la Costa da Morte. A mayores, Precedo expuso como paradigma del estado de abandono los impactos sobre el Cabo Vilán y el dolmen de Dombate. También denunció el feísmo. En cuanto a las posibles soluciones, Andrés Precedo lo puso más claro: un gran revulsivo, o lo que para él es lo mismo, una gran empresa que pueda crear 1.000 o 2.000 puestos de trabajo y tire de la economía. La base del desarrollo está, según dijo, en los recursos humanos y en una política de choque que rompa con la actual inercia. María Jiménez exigió que Administración y políticos se comprometan y apoyen los servicios municipales de desarrollo. Mario Lado propuso una intervención urgente de los organismos públicos. La formación, la creación de nidos de empleo, el fomento de cooperativas y las escuelas taller son alguno de sus remedios. «Esta comarca está muy viva y es una buena inversión», concluyó. Rosa Sánchez apostó por el protagonismo de los concellos, por la cultura de la estrategia y por un plan con un líder que lo ejecute. La mesa redonda de Laxe fue moderada por el catedrático coruñés José Romay Martínez e introducida por el promotor de las aulas, el soneirán Ricardo García Mira.