El aumento de la población obligará a reestructurar el mapa escolar

La Voz

CARBALLO

Una de las consecuencias directas de la presión urbanística sobre determinados puntos del casco urbano es el incremento de la población. El problema que sufrió durante años el colegio Bergantiños, donde la incorporación de los alumnos de educación infantil se convertía en una odisea para algunos padres debido a la falta de plazas se palió el curso pasado con la creación de un nuevo grupo. Pero las dificultades se han trasladado ahora al colegio de A Cristina, donde este curso ya fue preciso realizar un sorteo porque no había plazas para todos los niños inscritos. La situación se agravará en el futuro. De hecho, la sección integrada por las calles Luis Calvo, Barcelona, Vicente Risco, Lirios, Río, Fomento (pares), Camilo José Cela y Mimosas figura a la cabeza de la estadística de nacimientos, con 32 niños en el 2003. La natalidad se convierte en un reflejo del auge urbanístico de determinadas zonas, ya que en segundo lugar figura el entorno del Centro Comercial Bergantiños (calles Muíño, Montevideo, Razo, A Laracha y Avenida do Ambulatorio), con 20; seguido del ámbito del colegio Fogar, con 19. El alcalde de Carballo, Evencio Ferrero, está recopilando datos de este tipo con la intención de plantear al inspector de Educación la necesidad de reestructurar el mapa escolar. «O 2003 -señaló- foi o ano no que máis nenos naceron dos últimos cinco: 179 en total», pero es que el municipio carballés tiene en estos momentos un censo de un millar de menores de seis años. «Isto indica que Carballo vaise converter en pouco tempo nun núcleo urbano de vinte mil habitantes, e tense que ir dimensionando a unha vila intermedia, co deseño axeitado de equipamentos e servizos», declaró el alcalde.