El objetivo de la delegación era recorrer buena parte de las instituciones establecidas en los dos países por gallegos emigrados. Una misión casi imposible porque en Montevideo son 14, a las que hay que sumarle las más de 60 establecidas en Argentina, mayoritariamente en Buenos Aires. En la ciudad porteña, el grupo encabezado por Moreda visitó la Asociación Civil de Hijos del Ayuntamiento de Boiro, el Centro de Jubilados y Pensionados, la Asociación Finisterre en América, el Centro de Betanzos y el Centro Gallego de Buenos Aires. Durante el periplo firmaron convenios de colaboración para entregar ayudas por un 253.000 euros destinados a proyectos solidarios. El Hogar Gallego de Ancianos de Buenos Aires se llevó 124.000 euros. A la Sociedad Finisterre en América le correspondieron 18.000, que serán dedicados íntegramente a ayudas sociales y asistencia sanitaria para las personas más necesitadas. En la comarca, buena parte de la emigración procedente de Bergantiños se concentra en Montevideo, mientras que la colectividad de Fisterra eligió masivamente Buenos Aires y Avellaneda para instalarse. Crisis La crisis del año 2002 golpeó severamente a estos grupos y clubes de la diáspora, formados mayoritariamente por jubilados que vieron severamente reducidas sus pensiones y mermado su poder adquisitivo. Muchas asociaciones cerraron en los últimos años cuando sus miembros dejaron -por no poder hacerlo- de pagar las cuotas, otras siguieron adelante como pudieron. Sólo las más fuertes, como el Centro Gallego de Montevideo, salieron adelante sin demasiadas dificultades.