PASABA POR AQUÍ
01 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ALGUIEN me llamó ingenua cuando insinué que los problemas que provocan los semáforos de Coristanco se evitarían si todos los conductores estuviesen más concienciados y cumpliesen las normas de tráfico. Se rieron de mí cuando propuse que la Guardia Civil instalase radares visibles (y nada de andar agochados con un único afán recaudatorio) en todos los núcleos urbanos y travesías peligrosas para disuadir a esos a los que les gusta pisar el acelerador cuando no deben. Pensaron que estaba loca cuando les dije que la renovación del carné de conducir debería incluir pruebas prácticas y teóricas y no un simple sicotécnico. Incluso debieron de pensar que me faltaba un tornillo cuando propuse sanciones más graves para los conductores temerarios. Alguien me llamó ingenua cuando sugerí que aquellos que conducen bajo los efectos del alcohol deberían pasar una temporadita en la cárcel.