El relámpago partió una piedra y la puerta del hórreo de la explotación Las tormentas del martes provocaron apagones y algunos daños en las cosechas a causa del granizo
08 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?os dueños de la explotación todavía no se lo acaban de creer: un rayo entró al establo de su casa por un lugar que desconocen y mató a una de las siete vacas que había en su interior. A las otras seis, aparte del susto, no les pasó nada. Ocurrió el martes por la tarde, cuando la tormenta arreciaba sobre buena parte de la Costa da Morte. El aparato eléctrico se hacía notar sin disimulo y uno de los relámpagos fue a caer a la Casa de Antelo, como conocen a la vivienda situada en medio del núcleo de Zas. Se llevó por delante una vaca de carne de cuatro años de edad que, para colmo de males, estaba a punto de parir. Una desgracia, explicaba ayer la propietaria, aunque por otro lado se congratulaba de que no se hubieran producido daños en las personas. Ni en las otras reses, habría que decir. Vigueta No tuvieron tanta suerte las cosas. El chispazo cayó por el hórreo y, como una rebarbadora, seccionó una de las piedras de la construcción, además de su puerta. También afectó a una vigueta situada sobre el cobertizo en el que crían los cerdos, que se rompió. El suegro de la dueña, Manuel Rey Blanco, debullaba el maíz y no le pasó nada, aunque sí notó una descarga, explicaba su nuera, quien añadía que no se explica cómo algunas partes de la vivienda no resultaron afectadas por el rayo, ni tan siquiera aparatos como la ordeñadora resultaron quemados y, sin embargo, otros sufrieron esos daños. «Nin siquera se ve o furado que causou o lóstrego», apuntaba. El cadáver de la vaca fue retirado ayer de la explotación por los servicios veterinarios. Muchos vecinos visitaron la vivienda de Rey Blanco durante todo el día, y no daban crédito a lo que había sucedido. Este siniestro fue el más grave de las intensas tormentas del martes por la tarde, pero no el único. Las intensas granizadas, a veces con pequeño pedrisco, causaron daños en algunas cosechas de maíz, especialmente por la zona de Muxía. Las fuertes lluvias obligaron a estacionar a decenas de coches en los arcenes de las vías. Otras descargas eléctricas tocaron de lleno a los transformadores, y diversas poblaciones de Zas, Vimianzo, Camariñas o Muxía, entre otras, se quedaron sin luz eléctrica. Algunas, como Baio, hasta las tres de la madrugada.