El pulso de la Costa da Morte El titular de Política Territorial vino a Camariñas a inaugurar los nuevos pantalanes del puerto y se fue con un pañuelo de novia hecho de encaje
24 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Que la retranca gallega está muy presente en la Costa da Morte es algo que pudo comprobar en persona el viernes el conselleiro de Política Territorial, Alberto Núñez Feijoo durante la inauguración de las nuevas instalaciones del Club Náutico de Camariñas. Entre discursos y tijeretazos, los responsables de la entidad les hicieron varios regalos al presidente de la Xunta, Manuel Fraga, y al máximo dirigente de Portos de Galicia, Carlos Negreira, que se llevaron las placas típicas de estas ocasiones. Sin embargo, la sorpresa, y las sonrisas, llegaron cuando el conselleiro abrió su paquete y descubrió el contenido: un pañuelo de arras elaborado por la asociación de palilleiras de Camariñas. Feijoo, soltero y sin compromiso, recibió el regalo con humor y pensando tal vez, si no será una indirecta para que busque novia en la zona y barra un poco para casa. Y si el conselleiro se toma en serio la idea, una oportunidad para comenzar sus gestiones amorosas puede ser la festa del Carmen que se celebra hoy en Muxía, después de que estuviese a punto de desaparecer por la falta de organizadores. Finalmente, hace sólo tres días, un grupo de jóvenes de la localidad (Lucas Toba Carrera, Ramón Sambad Pérez, Antonio Haz Amigo, Segundo López Insua, David Lema Carrera, Jesús Sar Barrientos y Gerardo Sambad Mouzo) decidieron hacerse cargo de los preparativos para evitar que se perdiese esta fiesta tradicional, y en un tiempo récord han conseguido que los vecinos puedan disfrutar de la procesión marítima y los demás ingredientes festivos. Los que tal vez no puedan acudir a esta celebración son todos aquellos a los que les toca trabajar los domingos mientras la mayoría de la población descansa. Es el caso de los socorristas que durante el verano pueblan los arenales de la Costa da Morte, como Eloy Rodríguez y Serafín Villar, que se ocupan de velar por la seguridad de los bañistas que se acercan hasta la playa pontecesana de Balarés.