PASABA POR AQUÍ
16 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ES CURIOSO como cada año miles de personas se apiñan en los puertos para celebrar el día de O Carme. Dicen que queda mucha devoción por la Costa da Morte, será, supongo, porque lo que nos queda es la esperanza en los milagros y porque para creerse tantas promesas como llueven en la zona, hay que tener mucha fe. Los marineros, al parecer, siguen confiando en su Virgen. Se supone que los que van endomingados con ellos, también, y que los que se apuntan por libre aprovechan un viaje de gorra por la ría, un paraje bien hermoso y todavía no muy destrozado. El mar tiene la ventaja de que desde lejos no se ven los ataques de la mano del hombre en la tierra. Además, gracias a la profundidad, no se perciben las nasas y los restos de todo que andan por el fondo. Así que vale la pena subirse en un barco y darse un paseo por un lugar que, con un poco de fe, todavía se puede dar por limpio.